El corazón de las tinieblas
Joseph Conrad
ISBN 978-84830-7530-2
De la vastísima obra de Conrad ésta es mi favorita, concisa, profunda, inteligente y bella. Así es “El corazón de las tinieblas”.
La novela es otro relato de Marlow, un marinero experto elegido por Conrad en varios de sus libros como narrador. Marlow aparece en varias obras de Conrad, “Lord Jim”, “Juventud”, “Azar” y en “El corazón de las tinieblas”.
Marlow nos cuenta su historia de joven, cuando estaba en busca de trabajo por el que pudiera conocer el mundo. Acaba firmando su contrato en una ciudad, Marlow no da su nombre pero la descripción parece ser la de Bruselas, el contrato es para ir a buscar a un agente para el tráfico de Marfil en el Congo. Se trata de Kurtz que es por mucho el mejor agente que haya habido para el tráfico de este material, el marino finalmente llega al Congo y se embarca nuevamente para llegar hasta el centro de operaciones de Kurtz. A quien le pregunte le responde maravillas de Kurtz de modo que éste llega a ser un tipo de modelo incluso para el lector, pero mientras más se acerca a Kurtz y a su centro de operaciones se da cuenta que las cosas son muy distintas. Kurtz es un criminal …
Esta novela es una obra maestra que nos plantea aquél dicho de “el fin justifica los medios”, ¿realmente es así? Conrad nos muestra un sistema que incluyen a Kurtz, a la empresa y a la misma sociedad contrapuestos a las victimas en el Congo, con el único fin de generar riqueza.
Dos preguntas para el lector una vez que haya terminado el libro,
¿cuáles son las tinieblas a las que se refiere Conrad?
¿le miente Marlow a la novia de Kurtz cuando le refiere sus últimas palabras?
September 6, 2008 at 10:51 pm
[...] El corazón de las tinieblas Lord Jim Nostromo Victoria Situación límite El cómplice secreto La locura de Almayer Tifón El negro del Narcissus El anarquista El duelo La posada de las dos brujas El agente secreto La línea de sombra Juventud Gaspar Ruiz El bruto El conde El espejo del mar Los idiotas Bajo la mirada de Occidente La flecha de oro El pirata Con la soga al cuello [...]