La piedra lunar
Tomasso Landolfi
ISBN 968-5679-31-2
Comentar sobre esta novela no me fue sencillo, es una de esas actividades que sé que tengo que hacer pero dado que quiero hacerle justicia tuve que pensar bastante antes de darme a escribir el post. Es una novela fantástica, en todo el sentido de la acepción de la palabra, tanto por ser excepcional como por envolver al lector en un mundo de sueño. El relato comienza con una visita casual que cualquiera pudiera hacer, no se detalla dónde suceden los hechos salvo en el capítulo VI donde hay una referencia sobre la cual se especula que todo sucede en el Pico Farnese. El relato es también atemporal, pero en un pueblo que parece estar atrapado en el tiempo y en las tradiciones.
Se ha especulado muchísimo para dar una interpretación al relato. Muchos eruditos han dado su opinión y han sido muy variadas. Desde una interpretación en el campo de la literatura hasta una interpretación en el campo del amor. Lo que sí es un punto común para las interpretaciones es que existe una iniciación en el relato. Yo no soy un erudito en la literatura más bien alguien que disfruta de ella y por lo mismo creo en disfrutar primero del sentido literal de un libro, y quizás después buscar interpretaciones alternas. Si buscara interpretaciones alternas -sobre todo dentro de la metafísica o de la lingüística- podría acabar no disfrutando de la literatura así como hoy lo hago.
Cuando leí “La Serpiente Verde” de Goethe me fue imposible encontrar una interpretación metafísica a pesar de que los críticos dicen que la hay, tampoco me parecieron totalmente cuerdas las interpretaciones que leí. Curiosamente Goethe dijo que no existía ninguna interpretación a su cuento salvo la que se podía entender en primer instancia.
“El Golem” de Meyrink es otro ejemplo de novelas sobre las que los críticos buscan una interpretación, la novela me pareció muy interestante, tanto que es otra de las que “tengo en el tintero” y espero comentar dentro de poco.
Tampoco puedo negar que sirve conocer del medio ambiente, geografía y la ideología del autor, pero pienso que como en el caso de “La Serpiente Verde” un crítico podría dar una interpretación a una obra que el autor ni siquiera imaginó.
Giovancarlo Scarabozzo, el protagonista, va de visita a casa de sus tíos. La noche que llega toma parte en una velada en la que le cuesta trabajo seguir la conversación, a pesar de todo los vé como provincianos. Entonces llega Gurú, una muchacha bien conocida en casa de sus familiares y aparentemente en el pueblo donde suceden los hechos. Gurú es una muchacha sensual, alegre y con mucha confianza en sí misma, Giovancarlo queda totalmente deslumbrado por ella y los días que pasa en el pueblo giran alrededor de Gurú. La noche que se conocen Giovancarlo decide acompañarla para darse cuenta de una metamorfosis en Gurú, ella se convierte desde la cintura para abajo en una cabra, y con paso de cabra se escapa por el monte.
Landolfi nos lleva en un in crescendo desde una velada hasta un hecho totalmente fantástico en el que participan seres nocturnos, oníricos, míticos. De día es nuestra realidad humana pero de noche con la luz de la luna aparece un mundo tan complejo y completo como en el que vivimos, seres con personalidades bien diferenciadas y con reglas distintas a las nuestras. El climax viene cuando se organiza un bacanal, Giovancarlo es espectador de todo y es guiado siempre por Gurú, quien además de ser su protectora es quien lo conduce hasta los parajes donde un ser humano sólo podría llegar en sueños.
La novela termina bruscamente como sucede con los sueños, pero a diferencia de éstos me dejó como lector en un estado tal que lo describiría no como amodorramiento sino como si yo mismo estuviera sumido en el sueño.